lunes, 2 de noviembre de 2009

Dónde irán ahora las golondrinas?


Perdí tu último suspiro entre la jaula del tiempo,
en el bostezo del penúltimo recuerdo,
entre los cirios negros de un nostálgico beso,
en el fugaz destello de un mirar ciego.

Cronolapso de memoria,
mención delirante en paranoia,
la sinrazón ilógica del extravío,
añorar un espacio vacío y
comprender que te has ido.

¿Dónde irán ahora las golondrinas?
¿Dónde sus gorjeos?
¿Dónde sus nidos?

No quedará noche melódica de grillos,
ni hojas en los árboles,
ni murmullo de viento en tus cabellos,
ni rumor de algarabía trino que aleje el hastío.

Perdí tu aroma en la guarida de una distancia,
en la morada sombría de un océano sin barca,
en la neblina corrupta que diluyó los puentes,
en el camino incompleto de veredas invisibles,
en el sendero indiferente que nos opacó a velos,
en el agua que indolente robó tu nombre a la arena
y me inundó de pena.

Te perdí un ayer inhóspito,
en el triste devenir de un efímero instante,
te perdí en las marchitas agujas de un reloj cruel y distante,
en el abismo infinito de no poder, jamás, alcanzarte.


(Letra: El Gato Escondido).



Sin embargo, no van,
ni siquiera vuelven,
simplemente están
aunque digas que no sienten.

"Y lo encontré de madrugada, lo trajo el viento,
previo a la bocanada de un sueño lerdo,
intermezzo de un murmullo en el universo,
en la caliginosa voz de un silencio lego.

Medioevaltempo sin historia,
donde una espiración es una fobia,
una sorda paradoja, un desvarío
decir que perdido el suspiro
alguien se ha marchado… o fallecido.

Podrán ser nómadas, no clandestinas
y aquellos excelsos aleteos
no fabricarán olvidos.

Los astros nocturnos aparentarán ovillos,
sin espacio para los nidales
sin esperanza a los polluelos,
pero es una mala ilusión, carente de sentido.

Prendidas al perfume de la nostalgia en contumacia,
nocherniegas plumas seducidas por la parca
pernoctarán bajo un gris viaducto tan tristes,
creyendo que a la distancia se firman imposibles
y se enmadeja en fatiga lo que otrora eran anhelos,
poniendo enmendaduras a lo nominado es la real pena
y lo demás ó es ala ó es vena.

Encontré el suspiro en lugar insólito,
en capotrasto que pamba la luna inclemente
improvisando trino menguante, parsimonioso e insuficiente
quedan un par de golondrinas, mas la de aspecto grajo, no dejará de amarte."


(Letra: El Cuervo y su extraño mundo).

1 comentario:

Daniel dijo...

Excelente poesía, dos estilos conjugados para una melancolía que se palpa en esos vuelos de golondrinas, inciertos por sus destinos. Las golondrinas siempre regresan, hasta a veces al mismo lugar donde comenzaron sus sueños de vuelos estivales.

Felicitaciones poetisa y poeta, bella poesía.

Sendos abrazos.